Gea
En la mitología griega, Gea, Gaya (alternativamente Gaia) o simplemente Tierra (en griego: Γῆ, Gē; Γαῖα, Gaĩa; o Χθών, Chthōn) es la diosa y personificación de la «Tierra». Se trata de una deidad primordial considerada el arquetipo de la «madre tierra» en la cultura clásica. Para los antiguos griegos la tierra como diosa, como suelo y como mundo no estaban diferenciadas con claridad.
El papel de Gea es el de una diosa madre curótrofa: el ancestro común de todos los dioses, hombres, fauna y flora. Esta faceta viene expresada en sus numerosos epítetos: Γαῖα Εὐρυστέρνουσα («Gea de amplio pecho»), Μήτηρ Πάντων («madre de todos»), Πανμᾶτερ («madre de todo»), Γαῖα Μήτηρ («madre Tierra»), Παντότροφος («que a todos nutre»), Θεὰ Γαῖα («diosa Tierra») o Παμμήτειρα («madre universal»).
En los textos cosmogónicos tiene una mayor influencia y en ellos parece ser la divinización del suelo. Se trata del escenario físico donde va a sucederse el acto de la creación. Así en los poemas hesiódicos se la refiere como el «asiento seguro y permanente de todo» (πάντων ἕδος ἀσφαλές αἰεί), donde habitan los inmortales del Olimpo. Pero Gea también es una diosa ctónica y así aparece en los poemas homéricos: se le sacrificaban ovejas negras y se la invocaba con juramentos golpeando la tierra con las manos. Su equivalente en el mitología romana era Terra o Tellus, aunque en ambos casos suele traducirse como «Tierra».
Los estudiosos, no obstante, critican la idea contemporánea de Gea como una ‘madre tierra’ en un sentido romántico, pues este significado es anacrónico. La comprenden, como hacen los mitos griegos, como una figura ubicada en textos cosmogónicos, instigadora de luchas divinas de poder dinástico y progenitora de monstruos primordiales. Gea apenas tenía culto y no era una fuerza armoniosa, sino un ser primitivo que intentaba socavar el orden cósmico.
Similar Artists